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La Coctelera

NOTAS SOBRE BUDA

CHALEMORVA
Como se ha escrito,su nombre era Siddharta Gautama, conocido como el Buda (el despierto o iluminado). Vivió aproximadamente entre 563 y 483 a.C. Nació en el reino de Kapilavatthu, actual Nepal. Conmovido por el sufrimiento humano, decide una búsqueda espiritual. Después de muchos años y de muchas escuelas, alcanzó la iluminación. Desde entonces enseñó a lo largo de la India. Su enseñanza se basaba en las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Camino de los Ocho Pasos. Las Verdades son: Todo ser viviente conoce el sufrimiento, la causa del sufrimiento es el deseo, existe el cese del sufrimiento, y que el camino para lograr ese cese es el Noble Camino de los Ocho Pasos. Este Camino es: Recto entendimiento, recto pensamiento, recta palabra, recta acción, recta forma de vivir, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración
La enciclopedia Wikipedia, nos agrega al respecto, que Siddhārtha Gautama (Sánscrito सिद्धार्थ गौतम, Pali Siddattha Gotama) (aprox 560 adC-480 adC) Líder religioso de Oriente conocido en el lenguaje coloquial como Buda que vivió en una época de cambio cultural en la que se atacaba los procedimientos religiosos tradicionales de la India. Fue uno de los reformadores que dio un impulso renovador en el ámbito religioso que terminó convirtiéndose en una nueva doctrina que se propagó más allá de las fronteras de la India y se transformó en una de las más grandes religiones de todos los tiempos, el Budismo.
Aunque la palabra Buda se usa no sólo para él sino para toda persona que haya conseguido la iluminación. El término sánscrito buddha significa ‘despertar’ o ‘saber’. También es conocido como el ŚākyaMuni (‘el sabio del clan Śākya). No se debe confundir con Hotei, el llamado “Buda sonriente”). Se señalaal resoectro de Buada, que
Siddhārtha Gautama (Sánscrito सिद्धार्थ गौतम, Pali Siddattha Gotama) (aprox 560 adC-480 adC) Líder religioso de Oriente conocido en el lenguaje coloquial como Buda que vivió en una época de cambio cultural en la que se atacaba los procedimientos religiosos tradicionales de la India. Fue uno de los reformadores que dio un impulso renovador en el ámbito religioso que terminó convirtiéndose en una nueva doctrina que se propagó más allá de las fronteras de la India y se transformó en una de las más grandes religiones de todos los tiempos, el Budismo.
Aunque la palabra Buda se usa no sólo para él sino para toda persona que haya conseguido la iluminación. El término sánscrito buddha significa ‘despertar’ o ‘saber’. También es conocido como el ŚākyaMuni (‘el sabio del clan Śākya’). No se debe confundir con Hotei, el llamado “Buda sonriente”).
Siddhārtha Gautama murió alrededor del año 486 adC, a los 80 años de edad. La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que, según los testimonios, soportó con gran entereza. Finalmente, se recostó en un bosquecillo de mangos en Kuśīnagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna. Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el paranirvana, un estado al que sólo acceden los que han alcanzado el nirvana durante su existencia. Durante este proceso dejó su "testamento" el Nirvana Sutra, donde resume toda su enseñanza y aclara los puntos que él vio que no estaban bien comprendidos. Dado que Buda vive 80 años (Cristo solo 33) se atribuyen a su enseñanza una gran cantidad de textos, él lo describe como “único, perfecto, puro.... el más excelente, el más importante de todos los Sutras ".
El término proviene del sánscrito बुद्ध, buddha: ‘consciente’, ‘inteligente’, ‘despierto’, ‘iluminado’. Etimológicamente deriva del verbo budh: ‘despertar, prestar atención, darse cuenta, entender, recuperar la conciencia después de un desmayo’.
Buddha es según el budismo, la denominación que reciben aquellos individuos que han realizado su naturaleza Buddha. En la actualidad, el término se utiliza para identificar a Siddhārtha Gautama, el maestro fundador espiritual del budismo, a quien se consideraba «el Buda de nuestra era». Otra acepción es como apelativo o empleado para dar un ejemplo de un ser humano que ha "despertado" a lo REAL.
Los budistas dicen que el Buda Gautama no es el primer buda, ni el último. Técnicamente, un buda es aquel que ha realizado el dharma (esto es, la Verdad; la naturaleza de la realidad, de la mente, de la aflicción del ser humano y del camino correcto para la liberación) a través de la iluminación, se hace consciente luego de mantener un karma (intención) bueno y al abandonar todas las acciones negativas. El logro del Nirvana entre los tres tipos de Buda es el mismo, pero el samma-sambuddha tiene más cualidades y capacidades que los otros dos. Los tres tipos de Buda son:

  • el samma-sambuddha o aquel que, sin un maestro, logra una completa iluminación por su propio esfuerzo.
  • el pacceka-buddha o "pratyeka-buddha", quien actúa tal como el samma-sambuda pero guarda el dharma para sí.
  • el savaka-buddha (sa: ‘con’, vac: ‘palabras’) o aquel que es un arahant (un discípulo iluminado), pero ha logrado la iluminación al oír el dharma.

Debido a ciertas malinterpretaciones muy comunes, se debe enfatizar que el Buda no es Dios. Esto no sólo lo aseguró el mismo Buda Gautama, sino que la misma cosmovisión budista hace esta distinción al afirmar que el estado del Buda sólo lo pueden lograr los seres humanos (pero no se limita a esta humanidad en particular), en quienes reside el mayor potencial para la iluminación.
El Buda Gautama también afirmó que no existen intermediarios entre la humanidad y lo divino; los dioses lejanos y los mismos dioses se rigen por el karma en los cielos. El Buda es tan sólo un ejemplo, un guía y un maestro para aquellos seres que deben recorrer la senda por su cuenta, lograr el despertar espiritual y ver la verdad y la realidad tal como son. El sistema budista de filosofía y práctica meditativa no fue una revelación divina, sino más bien el entendimiento de la verdadera naturaleza de la Mente y tal entendimiento puede ser descubierto por cualquiera. Es el adentrarse en la realidad lo que se logra al comprender la impactante verdad que la ignorancia puede eliminarse.

NOTAS SOBRE LAO TSE

CHALEMORVA
El que persigue el conocimiento, adquiere tanto como puede cada día;
El que persigue al Tao, pierde tanto como puede cada día.Alcanza un estado de inacción
Tal que sin hacer nada, nada queda sin hacer.
Lao Tsé nos ha proporcionado enseñanzas maravillosas que permiten conocernos mejor, adentrarnos en nuestra misión y que son importantes de tenerse en cuenta.
Al respecto se comenta, que vivió en la China, en el siglo VI a.C. Archivista en la biblioteca de la dinastía Zhou. Se cree que intercambió discusiones filosóficas con Confucio. Su famosa obra Dao De Jing (Tao-Te-King) ha tenido enorme influencia en China. Es un tratado místico que cubre muchas áreas de la filosofía, desde la espiritualidad individual hasta las técnicas de buen gobierno. Destaca el concepto de wei-wu-wei, "acción a través de la inacción", que no significa permanecer inmóvil sin hacer nada, sino evitar las intenciones explícitas y la voluntad. Los fines pueden alcanzarse respetando las formas en que las cosas espontáneamente crecen y decrecen; así, las acciones realizadas de acuerdo con el Dao son más fáciles y más productivas que aquellas que pretenden contrariarlo. Laozi creía que la violencia debe ser evitada y que la victoria militar es una ocasión de duelo debido a la necesidad de usar la fuerza contra otros seres vivientes.

Se cuenta quedecidió irse al lugar más remoto y solitario para alejarse del mundo y no regresar más, pero antes de partir vertió su sabiduría en una obra compuesta de 81 máximas breves que se conoce como el Tao Te King, cuyo significado es “el libro de la virtud y del Tao”. Tao significa “el camino del hombre” pero también es un concepto filosófico complejo que abarca el cosmos y el mundo de los hombres. El Tao Te King propone una filosofía que intenta mostrar el camino de la virtud, armonía y felicidad para el ser humano. El Tao Te King es uno de los dos libros que preservan los principios del taoísmo, el otro libro es el Chuang-tzu, que es de la segunda mitadl del siglo IV a. de N.E.

El taoísmo fue una de las filosofías más importantes de la China antigüa, además del confucianismo y el budismo. El principio esencial del taoísmo es el “No-Hacer” (wu-wei), que no significa pasividad sino que propone evitar realizar acciones no naturales. Es decir, el taoísmo propone la espontaneidad, dejando que las cosas tomen su curso natural, que fluyan, sin forzar las acciones ni interferir en su desarrollo. Todo lo que sucede es parte del Tao y cada ser humano debe buscar el “Camino” en su interior. El taoísmo anhela la armonía entre los hombres y entre éstos y el Todo.

La meta del taoísmo es ajustarse a los modos de la naturaleza y la fusión con el Todo (Tao). Los taoístas pensaban que las reglas estrictas de disciplina, personales o gubernamentales, resultaban artificiales y tendían a deformar la naturaleza humana y a alejarlos del Tao. Por lo tanto, un rasgo del taoísmo es que tiene a ser antiautoriatario y antieestatal

Un relato chino que expresa la profundidad del concepto Tao cuenta que un viejo maestro taoísta, después de muchos años de experiencia y trabajo interior, recibió la iluminación sobre las verdadera naturaleza del Tao. A punto de morir, varios discípulos que rodeaban su lecho lo interrogaron: “Maestro, te tenemos por el hombre más sabio y nos consta que has penetrado en el conocimiento del Tao. ¿Podrías decirnos en este momento qué es el Tao verdadero?”. El anciano abrió lentamente los ojos y, con una sonrisa en los labios, contestó: “El Tao verdadero es el Tao verdadero”. Al instante murió.

Renga presente, que la gran perfección semeja imperfecta,
Pero no decae;La gran abundancia parece vacía,Pero no se acaba.Una gran verdad parece contradictoria;
Una gran inteligencia parece estupidez;
Una gran elocuencia parece incomprensible.
Aunque parece que la acción vence a la contención,
La inmovilidad vence al deseo;
Así pues, el que permanece calmado es quien tiene el control.
No olvide las siguientes frases de Lao Tse:

  • No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás
  • No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás
  • El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso
  • Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe
  • El sabio no enseña con palabras, sino con actos

NIETZSCHE Y LA MUSICA

CHALEMORVA
No cabe la menor duda el rol significante para la filosofía que nos legara Nietzsche, quien dejó obras maravillosas para ser consideras , leídas, reflexionadas y en donde demostró su gran talento, pero también cabe señalarse otra faceta de él en relación con la música en donde dejó obras que son muy interesantes de ser escuchadas.
Al respecto se ha escrito, que bajo la irregular pero esencial influencia de Schopenhauer, Nietzsche se acercó por primera vez a la intuición de la música como expresión plena del ser, como manifestación ontológica. En El nacimiento de la tragedia, en la hermenéutica nietzscheana de lo trágico-dionisíaco, la música es pasaje extático hacia el trasfondo abismal simbolizado por el dios creador del vino. En el texto que sigue a continuación, Eric Blondel, profesor de filosofía moral en la Universidad París I-Panthéon-Sorbonne, autor de Nietzsche, le corps et la culture (éd. PUF,1986), explora la potencia de lo musical como expresión del devenir y lo real.
Lo cierto que en un interesante escrito sobre esta cualidad de Nietzsche,de Eric Blonde, se comenta, quesin la música la vida sería un error» (Crepúsculo de los ídolos, ). Esta magnífica declaración de amor a la música, que Nietzsche ha repetido en sus cartas a Peter Gast y a Georg Brandes, no se limita a una pasión personal. Nietzsche no es dado a los elogios. Él ha comparado a menudo la música con Circe por su poder equívoco: La música es un hechizo, (Carmen), ella embruja, pero también pervierte y absorbe completamente a sus auditores. «Cave musicam!» -¡Cuidado con la música!- (Humano, demasiado humano. Prefacio, ). De una forma bastante ambigua, Nietzsche ha escrito también que ¨es un prejuicio corriente en los filósofos creer que toda música viene de las Sirenas¨. (La Gaya scienza, ). Lo que es seguro, es que a la declaración citada en el epígrafe, Nietzsche le confiere innegablemente un alcance metafísico. El apotegma vuelve a colocarse a nivel de las intenciones del Creador: la vida deseada por Dios para los hombres no tendría sentido si faltara la música, la Creación estaría perdida si el mundo no incluyera la música. He aquí pues una suerte de Gloria in excelsis bajo la pluma del ateo Nietzsche, dirigido no a Dios, sino al mundo y a la vida. Sin música, la vida sería un error, así como, sin el Amor, la gracia y el Poder absoluto, Dios no sería Dios, sería un concepto fallido, una especie de diablo cojo. Dios ha muerto. La vida es pues la única realidad. Y Nietzsche llama amor fati, afirmación, esta aprobación de la vida y de la realidad en todos sus aspectos, trágicos, fisiológicos, sensibles, afectivos, este «Fasagen» (dire-oui) «decir-sí» al mundo y a la vida, que las problemáticas metafísicas clásicas llamaban «Teodicea» (justificación de Dios). En este sentido, se podría atrever a decir que, para Nietzsche, la música es la justificación del mundo y de la vida, el «principio de razón suficiente», mejor aún, para hablar como Leibnitz, el «principio de lo mejor». Pero cuál música, y en qué sentido la música define la vida, ¿expresa, según Nietzsche, el fondo y la perfección de la vida? Las preferencias y las intolerancias de Nietzsche en materia de música (géneros, estilos, compositores, técnicas armónicas y de contrapunteo) van a la par con su psicología, su cultura y su historia personal. Preferimos pasar rápidamente sobre sus gustos idiosincrásicos, para consagrarnos más bien a la concepción filosófica –usamos la palabra «metafísica»-, que ha propuesto a lo largo de toda su obra. Naturalmente, no haría falta recordar que la música esta relacionada íntimamente con todos los aspectos de la vida de Nietzsche: se ha escrito mucho sobre la música en general, sobre los compositores en particular, de su tiempo o del pasado. Así, un buen número de parágrafos de la segunda parte de Humano, demasiado humano, ya sea en Miscelánea de opiniones y sentencias o en El viajero y su sombra tratan de la música y de los músicos (alemanes en particular) en el marco de un análisis de la cultura alemana (Bach, Händel, Beethoven, Mozart, Schubert, Schumann...). Pero, evidentemente es sobre Wagner que Nietzsche concentra sus análisis, luego sus críticas cada vez más virulentas y finalmente sus embestidas panfletarias. Este «Privilegio» lo es, porque los dos hombres han sido bastante cercanos durante gran parte de los años 70 (el período en Basilea de Nietzsche), cuando Nietzsche se adhirió profundamente al hombre y sobre todo que amó profundamente su música, cuando incluso le opone públicamente (post mortem), sin que por otra parte creérselo mucho en su fuero interior, la Carmen de Bizet. Y es este conocimiento íntimo del hombre y de la obra que hace que Nietzsche haya visto en Wagner, el símbolo por excelencia de lo que aborrecía y temía como decadente, demagógico, anti-artístico y moralizador en la cultura alemana y –es necesario decirlo- en él mismo, un poco de la misma manera que ha combatido violentamente en él mismo y en la filosofía, este epítome del pensamiento metafísico, que era a su manera de ver Schopenhauer. Pasando por alto sin apoyarnos sobre lo que se afirma, más pintoresco y anecdótico que verdaderamente significativo, es que Nietzsche se haya ocupado de la composición. A pesar de la piedad o de la curiosidad de algunos incondicionales o de musicólogos, las obras musicales de Nietzsche no han dejado y no merecen un recuerdo perdurable. Era un buen aficionado, pero no bastante competente para mantener la comparación con los verdaderos compositores. No temió rivalizar con uno de ellos, del cual se burló con frecuencia Robert Schumann, al punto de criticar su Obertura de Manfred, escribiendo una obra bajo el título (Manfred-meditación). Esta composición le ha valido los sarcasmos del músico profesional, al cual le había presentado su obra, el director de orquesta Hans vön Bülow, ex -marido de Cosima, hija de Liszt y esposa de Wagner. ¨¿Es conscientemente que usted desprecia todas las reglas de la composición, de la sintaxis superior a las leyes más elementales de la armonía? Pongo aparte su interés psicológico, ... su Meditación, desde el punto de vista musical, no tiene otro valor que el de un crimen en el orden moral¨. (Carta del 24 de julio de 1874. Es mejor preguntarse qué música escuchaba Nietzsche: ello nos puede guiar hacia la cuestión más central de saber, que papel le asignaba en la cultura, y luego cuál es la relación metafísica con la vida. Se trata pues, menos de los gustos del hombre Nietzsche, que de la importancia para la vida. Ahora bien, Nietzsche trastoca las cartas por el ejercicio despiadado del espíritu crítico moral y filosófico contra sus propios afectos, filosóficos, literarios o musicales. Una indicación está dada en Ecce Homo ¨Aquello que en cuanto a mí exijo verdaderamente a la música. La música debe ser serena y profunda como una tarde de octubre. Que sea desenvuelta, tierna, una mujercita llena de abyección y de gracia. No admitiría jamás que un alemán sea capaz de saber lo que es la música... Yo mismo, soy bastante polaco, para dar por Chopin lo que queda de la música¨. Pasamos sobre la alusión al personaje amoral que es Carmen. Pasamos incluso sobre la pulla a los alemanes bajo el pretexto de orígenes polacos, por lo demás puramente imaginarios. Lo que Nietzsche quiere decir aquí debe comprenderse por una doble reacción a la concepción de la música y del arte, que Nietzsche ha encontrado en su maestro venerado y deshonrado Schopenhauer. Primero, como se puede constatar desde el Nacimiento de la tragedia hasta Ecce homo, Nietzsche estima como Schopenhauer, que la música expresa la esencia de toda vida. En el capítulo 52 del Mundo como voluntad y como representación, Schopenhauer escribe que la música es la expresión del mundo, del ser verdadero, es decir afectivo, de la realidad, del mundo como voluntad. ¨La música es una copia tan inmediata de toda la voluntad que es el mundo¨. El mundo, como voluntad, es afectividad. La música es la esencia íntima, sin pasar por la representación, la razón, el consciente, los conceptos. ¨La música no expresa nunca el fenómeno, sino la esencia íntima, el interior del fenómeno, la voluntad misma... Ella es la reproducción inmediata de la voluntad y expresa lo que hay de metafísico en el mundo físico, la cosa en sí de cada fenómeno¨. Hay pues ¨una relación estrecha entre la música y el ser verdadero de las cosas... Ella nos da lo que precede a toda forma, el núcleo íntimo, el corazón de las cosas... Ella expresa de una sola manera, por los sonidos, con verdad y precisión, la esencia del mundo, en una palabra, lo que concebimos bajo el concepto de voluntad¨. Nietzsche repetirá muchas veces la misma cosa, por ejemplo en Más allá del bien del mal: ¨La música es el intermediario por medio del cual las pasiones gozan de sí mismas¨ Por esto, parodiando una fórmula de Leibnitz que está al comienzo del capítulo citado, Schopenhauer escribe: ¨La música es un ejercicio de metafísica inconsciente, en la cual el espíritu no sabe que hace filosofía¨. Aquí esta el punto importante para Nietzsche. La música expresa, más que cualquier otro arte, la realidad de la voluntad de poder, ella es aun trágica y melancólica, el fondo de toda vida, pero también un «estimulante de la vida» (Stimulanz zum Leben), incitación seductora a la vida (Verfuhrerin zum Leben). Se comprende por qué El nacimiento de la tragedia está subtitulada «A partir del espíritu de la música» Sin embargo, y es el segundo aspecto de la toma de posición nietzscheana con respecto a Schopenhauer, la música puede ser igualmente la traducción de la negación de la vida, conforme a la tesis de Schopenhauer según la cual el arte es por excelencia el medio de escapar a los sufrimientos de la voluntad, el medio para la voluntad de negarse y refugiarse en las ideas platónicas, paradigmas del arte. Es lo que explica el combate –a nuestro parecer de los melómanos contemporáneos, parcial, injusto y excesivo- contra Wagner, con la antítesis forzada y poco convincente entre Parsifal y Carmen. Pero lo que está en juego, según Nietzsche, es esencial para el problema de la civilización, de la afirmación dionisiaca de la vida. Esta aprobación se opone al resentimiento, a la moral, a la negación del cuerpo y de la vida, al renunciamiento, simbolizado por ¨el bobo puro¨ (der reine Tor) de Parsifal. La palabra clave de esta antítesis es un término que se ha señalado muy poco, ocurrencia frecuente bajo la pluma de Nietzsche desde Humano, demasiado humano, hasta Ecce Homo o el Crepúsculo de los ídolos. Es esta Heiterkeit. La he traducido por ¨belle humeur¨ -serenidad-, como una alegría serena y un poco desenvuelta en el corazón mismo de los sufrimientos y de los enigmas dolorosos de la vida y de las pasiones humanas. Una de sus primeras apariciones sirve para calificar la música de Mozart. Esta asociación conviene completamente a lo que Nietzsche quiere expresar: ¨El espíritu sereno, claro, tierno y ligero de Mozart, cuya gravedad respira la tranquilidad y no el terror¨. (El viajero y su sombra y también ).Es notable que Nietzsche, siempre pensando en Mozart, y en todo caso en ese tipo de música grave y serenamente alegre en medio de los sufrimientos, haya escrito hacia el 17 de diciembre de 1888 a Jean Bourdeau: ¨Cuento la serenidad entre las pruebas de mi filosofía¨, y que haya confirmado esta idea en uno de sus últimos textos publicados: ¨Conservar su serenidad cuando se está comprometido en un asunto tenebroso y extremadamente exigente, no es un asunto ligero: y sin embargo, ¿qué hay de más indispensable que la serenidad? (Crepúsculo de los ídolos, prefacio). Se puede resumir en algunas notas fugitivas sobre el amor metafísico de Nietzsche y de su filosofía por la música con otro bello texto de 1888 sacado de Nietzsche contra Wagner, y retomado en la Gaya scienza ¨Y me planteo la pregunta: ¿Qué quiere pues, de la música mi cuerpo entero? Pues no es del alma... creó que su aligeramiento; como si todas las funciones animales debieran ser aceleradas mediante ritmos ligeros, audaces, turbulentos; como si el bronce y el plomo de la vida debieran olvidar su pesantez gracias al oro, la ternura y la untuosidad de las melodías. Mi melancolía quiere descansar en los escondites y los abismos de la perfección: he aquí por qué necesito de la música¨.
(*) Fuente: Eric Blondel, "Nietzsche y la música", en Magazine Littéraire, No 383, 2000, pp. 44-45.


RECORDANDO A GUSTAVO ADOLFO BECQUER

Gustavo Adolfo Becquer
CHALEMORVA
España nos ha legado a grandes poetas, entre ellos desde luego, está Gustavo Adolfo Becquer, que todavía en pleno siglo XXI sus poesías, obras se leen y alimentan a todos aquellos cargados de romaticismo, sensibilidad.
Al respecto, se ha escrito entre sus múltiples referencias bibilográficas, que Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla el miércoles 17 de febrero de 1836, en el número 9 de la calle Ancha de San Lorenzo (actual Conde de Barajas), en una casa que en la actualidad no existe. Fue bautizado el jueves 25 del mismo mes en la parroquia de San Lorenzo Mártir, oficiando de madrina Manuela Monnehay, hija de un perfumista francés instalado en Sevilla y discípula del padre pintor del poeta.
Los Bécquer, nobles flamencos, llegaron a Sevilla a finales del siglo XVI para comerciar, y pronto alcanzaron una próspera situación entre las familias sevillanas más altas, con capilla propia en la catedral hispalense.
El padre, don José Domínguez Bécquer, pintor de costumbres, casó con doña Joaquina de la Bastida y Vargas, y de este matrimonio nacieron ocho hijos. Don José tuvo éxito pintando para los ingleses viajeros que compraban entusiasmados sus cuadros costumbristas, lo que le permitió mantener holgadamente a su familia.
La infancia del poeta fue dichosa hasta los cinco años, en que murió su padre. Después, a los once, moriría su madre, mientras el niño estudiaba para marino en el colegio de San Telmo en condición de pobre pero de familia noble.
Protegido por su madrina y por su tío Joaquín Domínguez Becquer, importante pintor sevillano, el poeta aprende pintura y humanidades y estrecha relaciones en especial con su hermano Valeriano, que andando el tiempo se convertirá en importante pintor y protegera al poeta en momentos difíciles. Progresa el niño rápidamente, como demuestra su Oda a la muerte de don Alberto Lista, escrita en 1848.
En 1853, Bécquer es ya un joven poeta que publica versos en revistas y periódicos locales, y que conoce a otros incipientes escritores que han de tener importancia en su vida, como Narciso Campillo, futuro editor póstumo de sus obras, o Julio Nombela, autor de unas importantes memorias que reconstruyen gran parte del periplo vital becqueriano. Los tres poetas forman una sociedad literaria y recogen sus poemas con la ilusión de publicarlos en Madrid y alcanzar fama

El romanticismo lo invade todo, y pronto Gustavo Adolfo se deja ganar por el sueño de conquistar gloria y fortuna en Madrid. Abandona Sevilla y, con la ayuda de su tío, llega a la Corte en octubre de 1854. Nombela lo espera, y Campillo ha de llegar en breve. El primero da detalles de la lóbrega pensión en que ha de hospedarse, donde, en cambio, la patrona doña Soledad, andaluza así mismo, lo protegerá.
Hasta 1860, en que gracias a otro de sus grandes amigos y editores de su obra póstuma,
Rodríguez Correa, le consiga un empleo fijo de redactor en un gran periódico centrista español, El Contemporáneo, Bécquer conocerá las privaciones y la forzosa bohemia que han sufrido la mayoría de escritores en España. Para ganar el pan tuvo que hacer de todo: biografías de políticos a destajo, traducciones, chupatintas en una oficina pública, dibujos, zarzuelas, etc.
La estética becqueriana, formada de un cierto clasicismo entreverado de romanticismo medievalista, encontrará en Madrid un nuevo ambiente poético del que saldrán, finalmente, las Rimas becquerianas. El romanticismo desarrolla una faceta desatendida anteriormente: la intimista, y se concentra en las verdades del corazón a través del poema breve, directo, o de la balada germánica, imaginativa y sugerente. Interesan ahora el Byron de las Hebrew Melodies, o el Heine del Intermezzo a través de
la importante traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal
Entre sus bellas rimas están:
Rima I
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;
hoja del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playa buscando va;
luz que en los cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;
eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo, ni a dónde
mis pasos me llevarán.
A ella se agrega, la Rima V
Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea.
Yo nado en el vacío
del sol tiemblo en la hoguera
palpito entre las sombras
y floto con las nieblas.
Yo soy el fleco de oro
de la lejana estrella,
yo soy de la alta luna
la luz tibia y serena.
Yo soy la ardiente nube
que en el ocaso ondea;
yo soy del astro errante
la luminosa estela.
Yo soy nieve en las cumbre,
soy fuego en las arenas,
azul onda en los mares
y espuma en las riberas.
En el laúd soy nota,
perfume en la violeta,
fugas llama en las tumbas
y en las ruinas hiedra.
Yo atrueno en el torrente,
y silbo en la centella
y ciego en el relámpago
y rujo en la tormenta.
Yo río en los alcores
susurro en la alta hierba,
suspiro en la onda pura
y lloro en la hoja seca.
Yo ondulo con los átomos
del el humo que se eleva
y al cielo lento sube
en espiral inmensa.
Yo en los dorados hilos
que los insectos cuelgan
me mezclo entre los árboles
en la ardorosa siesta
Yo corro tras las ninfas
que en la corriente fresca
del cristalino arrollo
desnudas juguetean.
Yo en bosque de corales,
que alfombran blancas perlas,
persigo en el océano
las náyades ligeras.
Yo, en las cavernas cóncavas,
do el sol nunca penetra,
mezclándome a los nomos
contemplo sus riquezas.
Yo busco de los siglos
las ya borradas huellas,
y sé de esos imperios
de que ni el nombre queda.
Yo sigo en raudo vértigo
los mundos que voltean,
y mi pupila abarca
la creación entera.
Yo sé de esas regiones
a do rumor no llega,
y donde los informes astros
de vida y soplo esperan.
Yo soy sobre el abismo
el puente que atraviesa;
yo soy la ignota escala
que el cielo une a la tierra.
Yo soy el invisible
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.
Yo, en fin, soy el espíritu,
desconocida esencia,
perfume misterioso
de que es vaso el poeta.
Muere becquer en Madridel 22 de Diciembre de 1870, cuando preparaba la edición de las obras completas.
Treinta y cuatro años de vida le bastaron para dar inmortalidad a un apellido tomado de un abuelo, en reemplazo de los de su padre y madre que eran Domínguez Bastida. El dolor y el placer, la esperanza y el desengaño, el sueño y la pesadilla, lo normal y lo increíble se dan la mano en la obra de las rimas que en esta páginas para el conocimiento de los jóvenes y la añoranza de los mayores.

RECORDANDO A kHALIL GIBRAN

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CHALEMORVA
Todavía enel presente los pensamientos, frases, cuentos, poesía, dibujos de Gribran no pueden ser ignorados por lo que ellos encierran.
Como bien lo relata Wikipediafue un poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido en Becharré el 6 de enero de 1883 y fallecido por síncope el 10 de abril de 1931 en Nueva York.
La ortografía de su nombre más conocida procede de la transcripción inglesa del original árabe. La transliteración correcta en español, más utilizada en publicaciones especializadas, es Yibrán Jalil Yibrán.
El segundo de cuatro hermanos, vivió con ellos hasta los 11 años, cuando gran parte de su familia emigra a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades para trabajar y vivir. Antes de ese viaje, aprende de otras personas, entre ellas su abuelo materno, del conocimiento del arte y del saber universal, que fueron base para la literatura y la pintura. Ya con el tiempo aprendió y cultivó con devoción el inglés, lengua que haría famosas sus novelas, aunque no olvidó el árabe, que perfeccionó tras su regreso al Líbano. Durante esa estadía, le nace la idea de escribir un libro, que con el tiempo sería su obra cumbre El Profeta.
En 1902, Gibrán regresó a Boston después de su estadía en su país natal y sin dejar de escribir, inicia su vocación por la pintura, que lo llevaría a ser famoso por doquier; y es en París donde hace exponer sus obras y gana el elogio de la crítica. Luego, en la capital francesa, saca su mejor provecho cultural. En 1912 es publicado el libro Las Alas Rotas el cual había comenzado en 1906.
Con el tiempo, Gibrán trabaja muy duro en la confección de El Profeta, que finalmente logra publicarse en 1923, con éxito total e imágenes de su propia autoría. Después, publica otros libros como El Loco y El Precursor. En esa época, malos presentimientos le invaden el alma y desea retornar a su patría, pero su salud decae constantemente hasta el final de su vida.
En 1928 publica su último libro Jesús, el Hijo del Hombre, obra que hace conservar la reputación y fama notorias del autor, y al morir sus restos son contemplados por sus seguidores en Boston, transportados vía marítima a Beirut y sepultados en la iglesia carmelita de Mar Sarkis en Becharré. Hoy su tumba es un lugar de peregrinación.
Hay frases de Gibrán que merecen tomarse en cuenta, sobre todo por lo que ellas encierran , tales como:

  • Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer
  • No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir
  • Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.
  • Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños
  • Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes
  • La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.

Nos agrega Mujeres del Tercer Milenio, que

el árabe, su lengua materna, le influirá de manera profunda y vital. Las primeras obras, publicadas exclusivamente en árabe, hacen de él un jefe de la fila romántica dentro de la literatura árabe.
En esa prodigiosa, asidua y única correspondencia con la escritora libanesa May Ziadeh -con quien, sin embargo, no se encontraría jamás- hallo un testimonio indiscutible de su apego a Líbano. Entre Gibran y Ziadeh se desarrolla una relación sentimental platónica, como lo evidencian sus cartas, descubiertas recientemente, impregnadas de un tierno respeto, de una franqueza transparente y de un compromiso apasionado por los valores artísticos. Sí, los poetas se buscan, se descubren, se aman...
Aquí debo resaltar en mayúscula la palabra POETA, porque más de un descendiente de esa "Mi misma puebla", con el mismo desparpajo para presentársenos como "Experto Constitucionalista", es capaz de creerse el Gibran criollo, a cuenta de apoyos rastreros, de adulancias viles, y de poco talento... Dios nos proteja, ya que pareciera que en la V República de esta Venezuela nuestra, hay mucho poeta y mucho profeta ramplón.
A pesar de que es su primera obra redactada en inglés, Le Fou (El loco) no es publicada sino hasta 1918. El poeta consagra este período a absorber, asimilar y concretar las influencias culturales múltiples que lo rodean. Las largas horas pasadas dentro de su buhardilla situada en la calle 10 en Nueva York, contribuyen a perfeccionar su arte antes de ser reconocido y admitido dentro de los círculos de la sociedad cultivada de Nueva Inglaterra.
Para Gibran, estos son años para sumergirse de lleno en la lectura de obras tanto en árabe cómo en inglés, y construye un equilibrio entre la influencia de Blake o de Nietzche y aquella de poetas musulmanes místicos como Ibn al-Farid e Ibn al-Arabi. Pero debo ser enfática al decir, que la más trascendente, eterna e importante de las influencias recibidas en su espíritu y en su obra, es sin duda aquella que le da la Biblia, y es también menester plantearnos que es la Biblia, obra que no pertenece ni a Oriente ni a Occidente, y que como Gibran es de dos mundos.
Khalil Gibran, se nos presenta como uno de esos raros autores que ha logrado y ha mantenido renombre dentro de dos culturas diferentes; y más aún, es justamente en este hecho singular, donde me atrevo a ubicar la residencia de su genio.
Este libanés ciudadano del mundo, nunca encasilló su obra, y menos su duende a ninguna tradición literaria concreta; pienso que es justamente esto, lo que le hizo capaz de establecer ese "Puente de Plata" entre Oriente y Occidente. Esa negativa suprema a hacerse "Súbdito" de tradiciones, le abre las puertas para crear lo que podría llamarse "su propia fidelidad en el amor y en la unidad". Esto igualmente, conduce a Gibran, y de su pluma, a sus lectores, desde la penumbra del egoísmo y de la ceguera, al luminoso esplendor del "Don de ser", y a un hallazgo sereno, único, casi mágico de la comprensión, en un un mundo desgarrado por los conflictos internos.
Cuando se expersó sobre la amistad Gibran nos legó:
Que lo mejor de ti sea para tu amigo.
puesto que él conoce tu bajamar,
deja que también conozca tu pleamar.
Y no lo busques para matar las horas,
sino para vivir las horas.
Porque su papel es llenar tus necesidades,
pero no tu vacío.
Y que en la dulzura de la amistad haya
risas y placeres compartidos.
Porque en el rocío de las pequeñeces el corazón encuentra su mañana y se refres
ca.